martes, 2 de agosto de 2011

CONVIERTE TU VULNERABILIDAD EMOCIONAL EN FORTALEZA PARTE 1

Por Bertha Vasconcelos
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¿Pospones con frecuencia tus visitas al médico? ¿Olvidas o no acudes a los asuntos que te interesan? ¿La mayoría de las personas no respetan tu espacio ni tiempo personal?  ¿Tienes la arraigada costumbre de anteponer las necesidades de los demás a las tuyas?
Este tema es muy amplio, así que trataré de sintetizar en este espacio lo relevante del tema. La violencia física y/o emocional recibido por los padres, que se manifiesta como negligencia, sobreprotección, perfeccionismo, hostilidad, exceso de atención, hostilidad, burlas, amenzas, entre otras conductas, promueven el desarrollo de actitudes y conductas que impiden que a la larga las personas logren sus sueños y liberen todo su potencial. Las víctimas de abuso psicológico viven con un miedo interior profundo del cual difícilmente se dan cuenta, y al percatarse de éste se les dificulta también el reconocerlo. Es un poco como vivir con el temor constante, medio inconsciente, a ser regañado o desaprobado. Según la Terapia Cognitivo Conductual, se desarrollan creencias irracionales sobre el mundo, las relaciones y las personas que impedirán su completa realización, porque provocan distorsiones en la forma de pensar y como consecuencia se les dificultará un manejo apropiado de sus emociones. Su conducta estará permeada de altibajos emocionales y no podrán llegar tan alto como son capaces de hacerlo.
En especial, las mujeres somos más vulnerables debido a los patrones estructurales del patriarcado que obligaron a la mujer a someterse a las normas de una cultura donde el varón ha sido y es el sujeto dominante, y la mujer, el objeto sometido. La dicotomía sujeto-objeto hace a una civilización violenta porque hay dominador-dominado. Por ende la violencia emocional es parte inherente a una sociedad patriarcal que ha tiranizado a las mujeres, a los niños, etc. Desde hace siglos, la identidad de una mujer se ha definido por su relación de pareja y su condición de madre, y si por alguna razón, pierde algo de lo anterior, se encuentra perdida mientras reencuentra su identidad como ser humano. Esto provoca que se nos dificulte poner límites sanos a los demás. Terminamos cediendo o imponiendo. También ocasiona que nos paralicemos ante situaciones estresantes, que generan ansiedad. Al ser devaluadas, las mujeres nos hemos devaluado a nosotras mismas, por lo que no nos sentimos merecedoras de alcanzar más en todos aspectos o instamos que el otro sea el que logre más (pero no nosotras mismas). Culturalmente, la costumbre ha dictado que la mujer pase de ser niña directamente a ser madre, y no desarrolla un sentido de independencia y autonomía que la lleve a conocerse, primero como ser humano, después como mujer, posteriormente como esposa, y así más adelante, como madre. Como mujer, se hace imperante forjarse una identidad propia para saber quién eres, que quieres y hacia dónde vas. Bien dijo Simmone de Beauviour: “La mujer se hace no nace”.

Creencias y actitudes inapropiadas aprendidas que impiden el bienestar psicológico y económico:
Los investigadores cognitivo-conductuales han identificado una serie de creencias y actitudes aprendidas que obstaculizan que una persona pueda desarrollarse como un adulto completo. Estas fueron incorporadas durante la infancia - y en el trayecto de su vida – y forman parte de su sistema de creencias, sin estar plenamente conscientes de ellas. Cuando las personas las identifican en sí mismas y las sustituyen por otras más funcionales, podrán manejar mejor sus emociones y comportamiento. Algunas de ellas son las siguientes:
Prerrogativa.- Siente que merece un trato especial por parte de los demás.
Necesidad de aprobación.- La persona espera que los demás le brinden aprobación, en lugar de dársela ella misma.
Necesidad de atención.- Busca  constantemente la atención de otros.
Necesidad de admiración y obtener éxitos.- Necesita sentirse admirados y reconocidos por sus talentos y logros.
Responsabilidad de cuidar de los demás.- La persona siente que debe cuidar a los que la rodean.
Perfeccionismo.- Tienen que ser perfectas, no se permiten errores ni nada que sea menos que perfecto.  
El próximo mes, daré algunas recomendaciones para fortalecerse emocionalmente como mujer y ser humano.
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