domingo, 4 de diciembre de 2011

LAS MUJERES HEROINAS


Acabo de ver la película Ángeles de Hierro que narra la historia real de Alice Paul y las mujeres sufragistas estadounidenses que lucharon incansablemente para lograr el voto para la mujer. Dejó en mi corazón y en mi pensamiento una profunda huella por la magnífica realización para hacer sentir al espectador la situación real de las mujeres y su lucha por la igualdad hasta antes de 1920, cuando finalmente se hizo una ley el derecho de la mujer a votar, después de 50 años de lucha incansable. En México esto se logró hasta el año 1953, pero desde 1909 las mujeres comenzaron la lucha. Me pongo a pensar y les dejo algunas preguntas que invitan a la reflexión.


¿Se pueden imaginar que las mujeres no pudiésemos votar? ¿Qué sería de nosotras sin el sacrificio, valentía y fortaleza de todas las mujeres que nos han precedido para que hoy gocemos de mayores derechos dentro de una cultura patriarcal, misógina y narcisista? ¿Por qué hasta ahora nos estamos enterando de la obra, sacrificio y labor de tantas mujeres heroínas a quienes les debemos grandes avances sociales, científicos, artísticos, etc.?

Ha sido la lucha de las mujeres que ha llevado a las sociedades a mejoras sociales profundas. Necesitamos mujeres que asuman el liderazgo para que las demás mujeres nos comprometamos con nuestra responsabilidad implícita de llevar a la humanidad al siguiente paso en la evolución. Antes, las mujeres lo hicieron solas con ayuda de algunos hombres. Hoy contamos con muchísimos hombres que apoyan a las mujeres a generar los cambios que necesitamos para ser una civilización de igualdad, el anhelado post-patriarcado que requerimos todas y todos.

Ponte a pensar, cuando una valiente mujer nos lidera, las demás mujeres nos comprometemos con nuestro verdadero papel en la historia y la evolución. Piensa en todas las mujeres en tu familia y sociedad que generaron la transformación que serviría de peldaño para las generaciones futuras.

Definitivamente, una película altamente recomendada para todas las mujeres.  

jueves, 27 de octubre de 2011

FRASE DEL MES

Para los antiguos egipcios,
el fénix era un ave legendaria que, consumida por el fuego,
 se levantó de sus propias cenizas
y cobró nueva vida.
De nuestras cenizas, también nosotros
debemos recrearnos e iniciar una nueva vida.

Ann Kaiser Stearns

SANANDO LA RELACIÓN CON LOS PADRES

Por Bertha Vasconcelos
Derechos Reservados © Bertha Vasconcelos
Prohibida su reproducción parcial o total sin permiso del autor

Es común que nuestros padres nos despiertan emociones ambivalentes. Pueden inspirarnos profundos sentimientos de amor, pero también emociones intensas como el enojo o resentimiento, por lo tanto, puede aparecer también la culpa. No es fácil tratar con nuestros padres cuando sentimos que nos están controlando o manipulando, porque esas conductas nos desagradan enormemente como es natural. Es ahí donde entramos en esa ambivalencia, del padre o madre ideal al padre o madre satanizado. Sentimos que nos elevan o nos hunden con la facilidad de una sola palabra. ¡Ah, esa relación con los padres tan llena de contradicciones y rarezas!
Para sanar la relación con nuestros padres de fondo, es preciso dedicarle un tiempo y poseer una verdadera motivación de lograrlo. Algún día llega el momento de hacerlo, cuando estamos listas para crecer, de dejar de ser niñas y convertirnos en mujeres adultas. Esto puede llegar a los 30, 40, 50, 60 años o nunca…
Podemos empezar por reconocer honestamente los sentimientos que nos inspiran, incluida la impaciencia o rabia cuando hacen ciertas cosas que nos sacan de quicio. Una vez reconocidas esas emociones, es importante validarlas. Somos seres humanos, así que nos enojamos con nuestros seres queridos, incluyendo nuestros padres, aun cuando son mayores. Pero aquí justo es donde comienza el problema, porque creemos que no debemos enojarnos con ellos, como una prohibición que se castiga duramente de hacerlo. Necesitamos cambiar ese paradigma absurdo que enferma el alma. Pero, cuando digo reconocer el enojo no estoy diciendo que vaya a gritarle a su madre y decirle todas las cosas horribles que le ha hecho. No me refiero a ello, sino al hecho de reconocerlo internamente, como poder decirse a sí misma: “Estoy enojada con mamá” o “¡Estoy furiosa porque mamá me dijo que no hable con extraños, enfrente de los extraños, a mis 45 años!”  Si crees que esto le hace daño a tu mamá o a ti, es todo lo contrario, es lo más saludable que puedes hacer.
El siguiente paso es aceptar que mamá y papá no van a cambiar, que así fueron, son y serán. Es preciso dejar de idealizarlos y esperar algo que no llegará. Aquí comienza nuestro crecimiento, cuando dejamos la idea infantil que mamá y papá son perfectos, ideales y “siempre” nos amaron de manera incondicional. La realidad es que nuestros padres tampoco fueron amados de forma incondicional por sus propios padres, y también crecieron con carencias afectivas. El amor humano es imperfecto; la humanidad está aprendiendo a amar y a controlar sus conductas disfuncionales. Solamente personas como la Madre Teresa o el Dalai Lama sean impecables en su forma de amar, no lo sé, pero lo que sí puedo asegurar es que la mayoría de nosotras aun no llegamos ahí.
Ahora que ya reconociste honestamente tus sentimientos hacia tus padres y ya aceptaste que no van a cambiar - que son como son – podrías continuar con identificar aquellos valores que te inculcaron, con los que deseas quedarte y con cuáles no. Al realizar mi propio análisis de valores, me di cuenta que aquellos valores de mis padres que considero positivos y que yo incorporé como míos, se expandieron de tal manera, que pude ver en mí, lo que ellos habían visualizado como mi  vida exitosa. Pero, también me di cuenta que introyecté sus propias fallas, las cuales me han hecho tropezar. Padres perfeccionistas crían hijos perfeccionistas. Por el lado positivo desarrollarán el sentido de responsabilidad, así como estándares de excelencia y calidad en lo que hacen, pero por otro lado, el no estar conscientes de su propio perfeccionismo les conducirá a una auto exigencia tal, que evitarán o pospondrán hacer cosas que les beneficien, incluyendo luchar por sus sueños más anhelados. Recuerdo lo feliz que fui cuando me di cuenta de mi perfeccionismo y comencé a liberarme de su yugo.
También funciona no engancharse, es decir, no responder automáticamente ante las conductas de control, sarcasmos o gritos de los padres. Para ello es necesario, primero conocerse para poder aceptarse (construir una autoestima fuerte y saludable), y así revalorar lo que realmente deseamos para nosotras mismas, que no es necesariamente lo que ellos quieren, aunque haya  temas en común que vale la pena conservar.  
El proceso para sanar la relación con los padres es arduo, sin embargo, estas ideas representan un buen comienzo desde donde partir.
Te deseo éxito en la inevitable tarea de sanar la relación con los padres, si hemos de desear una vida plena y un crecimiento integral como mujeres y seres humanos.
Por Bertha Vasconcelos

miércoles, 7 de septiembre de 2011

FRASE DEL MES

Nada ha cambiado, solo mi actitud,
por lo tanto todo ha cambiado
Desconocido

COMPETENCIA DEL MES

Influencia: Acción de persuadir o influenciar a los demás a fin de obtener acuerdo o apoyo a sus ideas.

Comportamientos observables:

  • Reconoce el efecto que pueden tener sus ideas y acciones en los demás.
  • Persuade a su audiencia de la funcionalidad de una idea.
  • Genera entusiasmo en otros para realizar alguna acción.
  • Ganarse el apoyo de los demás para llevar a cabo una propuesta.
  • Convencer a los demás de las ventajas de tomar un rumbo sobre otro.
  • Comprende los puntos de vista que difieren del suyo a fin de ofrecer soluciones que resuelvan situaciones difíciles
·      Habilidad para presentar las ideas en una manera convincente y de ganar la aceptación de otros.

·     Apela a la razón o intereses personales para persuadir.

·    Adapta su presentación al tipo de su audiencia. 

martes, 6 de septiembre de 2011

CONVIERTE TU VULNERABILIDAD EMOCIONAL EN FORTALEZA PARTE 2

Por Bertha Vasconcelos ©
Derechos Reservados © Bertha Vasconcelos
Prohibida su repoducción parcial o total sin permiso del autor

¿Te sientes herida con facilidad? ¿No te gusta estar con gente que no comparte todas tus opiniones? ¿Pierdes los estribos cuando un ser querido olvida una fecha que para ti es importante? ¿Esperas que los demás actúen como tu desearías? ¿Te sientes culpable por decir no? ¿La gente no respeta tus límites? ¿Sientes que has sufrido demasiado?

En la primera parte de este artículo publicado en el mes de agosto, mencionamos que el enfoque cognitivo conductual nos explica que los seres humanos desarrollamos creencias sobre el mundo, las relaciones y las personas. Algunas creencias son erróneas porque impiden nuestra completa realización. Estas creencias o ideas irracionales las desarrollamos mientras crecíamos, ya que se han transmitido de generación a generación. Los hombres también las tienen, no son exclusivas de las mujeres. Otros factores que obstaculizan nuestra plenitud, son las distorsiones en nuestra forma de pensar, las cuales a su vez, originan sentimientos de inseguridad, depresión, ansiedad, culpa, vergüenza, etc.
Cuando las personas identifican y cambian sus creencias erróneas elevan su autoestima, y se sentirán más capaces de lograr su felicidad y metas. Así mismo, al conocerse y estar consciente de estos patrones, el autosabotaje disminuye considerablemente o desaparece.
Existen otros factores, como distorsiones en el pensamiento que ocasionan que exageremos nuestros pensamientos y opiniones, por lo que decimos que la persona está dramatizando o  catastrofizando.  La próxima ocasión que te sientas mal, pregúntate y responde honestamente: ¿Estoy catastrofizando?
El problema radica en que nuestra valía personal está dependiendo de factores externos, y esto definitivamente hiere el ser interno. La salud psicológica depende de que nos aceptemos a nosotros mismos en todos aspectos.

¿Cómo fortalecerse emocionalmente?
El éxito y bienestar son producto de nuestra salud psicológica. Por ello, las personas, en especial las mujeres, necesitamos fortalecernos emocionalmente. Podemos empezar por cambiar aquellas creencias irracionales y actitudes erróneas que están deteniendo nuestro progreso personal y económico.
A continuación encontrarás sugerencias para lograrlo:
1.      Reconocer que tienes creencias y actitudes erróneas que están impidiendo tu completa realización.
2.      Aceptarte completamente, incluyendo lo que no te gusta de ti misma.
3.      Redefinir tus límites psicológicos en todas tus relaciones, comenzando con tu familia.
4.      Ser asertiva, decir no sin sentirte culpable y respetando tus derechos como los de los demás.
5.      Pensar en ti misma sin sentirte egoísta.
6.      Validarte y respetar tus propias necesidades.
7.      Escucharte y seguir tu intuición o deseos.
8.      Dejar de depender de la aprobación y admiración de los demás, y dártelos tu misma.
9.      Practicar la flexibilidad en todos los ámbitos de tu vida y en tus relaciones.
10.   Desarrollar empatía y tolerancia hacia los demás.
11.   Dejar el papel de víctima y ser proactiva.
12.   Manejar tus emociones, y no que ellas te manejen.  
Si no has logrado realizar tus sueños, si te sientes insatisfecha con tu vida en general, ya te diste cuenta de un patrón repetitivo y no mejoras a pesar de tus mejores intenciones, la Terapia Cognitiva Conductual puede ayudarte más rápidamente que de hacerlo sola, a fortalecerte interiormente y eliminar los bloqueos que te están impidiendo realizarte plenamente, incluyendo a nivel económico. En ocasiones, se requiere psicoterapia para liberar el potencial de la persona y que despliegue sus talentos a fin de vivir una vida más plena. Una persona es más sana mentalmente cuando busca ayuda profesional, que aquél que niega que pudiera necesitarla y piensa que son los demás quienes deberían buscarla.
Derechos reservados © Bertha García Vasconcelos. Prohibida su reproducción sin mencionar al autor y el link de este blog. 

martes, 2 de agosto de 2011

CONVIERTE TU VULNERABILIDAD EMOCIONAL EN FORTALEZA PARTE 1

Por Bertha Vasconcelos
Todos los Derechos Reservados  © Bertha García Vasconcelos
Prohibida su reproducción parcial o total por cualquier medio
www.psicologiaycoaching.com

¿Pospones con frecuencia tus visitas al médico? ¿Olvidas o no acudes a los asuntos que te interesan? ¿La mayoría de las personas no respetan tu espacio ni tiempo personal?  ¿Tienes la arraigada costumbre de anteponer las necesidades de los demás a las tuyas?
Este tema es muy amplio, así que trataré de sintetizar en este espacio lo relevante del tema. La violencia física y/o emocional recibido por los padres, que se manifiesta como negligencia, sobreprotección, perfeccionismo, hostilidad, exceso de atención, hostilidad, burlas, amenzas, entre otras conductas, promueven el desarrollo de actitudes y conductas que impiden que a la larga las personas logren sus sueños y liberen todo su potencial. Las víctimas de abuso psicológico viven con un miedo interior profundo del cual difícilmente se dan cuenta, y al percatarse de éste se les dificulta también el reconocerlo. Es un poco como vivir con el temor constante, medio inconsciente, a ser regañado o desaprobado. Según la Terapia Cognitivo Conductual, se desarrollan creencias irracionales sobre el mundo, las relaciones y las personas que impedirán su completa realización, porque provocan distorsiones en la forma de pensar y como consecuencia se les dificultará un manejo apropiado de sus emociones. Su conducta estará permeada de altibajos emocionales y no podrán llegar tan alto como son capaces de hacerlo.
En especial, las mujeres somos más vulnerables debido a los patrones estructurales del patriarcado que obligaron a la mujer a someterse a las normas de una cultura donde el varón ha sido y es el sujeto dominante, y la mujer, el objeto sometido. La dicotomía sujeto-objeto hace a una civilización violenta porque hay dominador-dominado. Por ende la violencia emocional es parte inherente a una sociedad patriarcal que ha tiranizado a las mujeres, a los niños, etc. Desde hace siglos, la identidad de una mujer se ha definido por su relación de pareja y su condición de madre, y si por alguna razón, pierde algo de lo anterior, se encuentra perdida mientras reencuentra su identidad como ser humano. Esto provoca que se nos dificulte poner límites sanos a los demás. Terminamos cediendo o imponiendo. También ocasiona que nos paralicemos ante situaciones estresantes, que generan ansiedad. Al ser devaluadas, las mujeres nos hemos devaluado a nosotras mismas, por lo que no nos sentimos merecedoras de alcanzar más en todos aspectos o instamos que el otro sea el que logre más (pero no nosotras mismas). Culturalmente, la costumbre ha dictado que la mujer pase de ser niña directamente a ser madre, y no desarrolla un sentido de independencia y autonomía que la lleve a conocerse, primero como ser humano, después como mujer, posteriormente como esposa, y así más adelante, como madre. Como mujer, se hace imperante forjarse una identidad propia para saber quién eres, que quieres y hacia dónde vas. Bien dijo Simmone de Beauviour: “La mujer se hace no nace”.

Creencias y actitudes inapropiadas aprendidas que impiden el bienestar psicológico y económico:
Los investigadores cognitivo-conductuales han identificado una serie de creencias y actitudes aprendidas que obstaculizan que una persona pueda desarrollarse como un adulto completo. Estas fueron incorporadas durante la infancia - y en el trayecto de su vida – y forman parte de su sistema de creencias, sin estar plenamente conscientes de ellas. Cuando las personas las identifican en sí mismas y las sustituyen por otras más funcionales, podrán manejar mejor sus emociones y comportamiento. Algunas de ellas son las siguientes:
Prerrogativa.- Siente que merece un trato especial por parte de los demás.
Necesidad de aprobación.- La persona espera que los demás le brinden aprobación, en lugar de dársela ella misma.
Necesidad de atención.- Busca  constantemente la atención de otros.
Necesidad de admiración y obtener éxitos.- Necesita sentirse admirados y reconocidos por sus talentos y logros.
Responsabilidad de cuidar de los demás.- La persona siente que debe cuidar a los que la rodean.
Perfeccionismo.- Tienen que ser perfectas, no se permiten errores ni nada que sea menos que perfecto.  
El próximo mes, daré algunas recomendaciones para fortalecerse emocionalmente como mujer y ser humano.
Derechos reservados © Bertha García Vasconcelos. Prohibida su reproducción sin mencionar al autor y el link de este blog.