martes, 11 de diciembre de 2012

Suena paradójico, pero las mismas personas que te han entrampado en juegos de manipulación, son las mismas que te pueden liberar con sus acciones que más rechazas.
Reconoce que has sido víctima de sus chantajes y nunca te culpes por sus acciones malévolas que tu liberación pueda suceder.
-        Bertha

PROBLEMAS DE COMUNICACIÓN



Bertha Vasconcelos


En las últimas semanas me he percatado que la gran cantidad de problemas interpersonales se originan en la falta de comunicación entre ambas partes. Pareciera que las personas de repente hablamos otro idioma y no nos entendemos más con aquellos con quienes usualmente sí nos entendíamos.

Tal vez existan razones exteriores que desconozco, pero lo que sí me puedo dar cuenta es que donde no hay comunicación es porque algunos están poniendo límites, viejos o nuevos rencores están brotando, otros continúan aferrándose a creencias o contratos psicológicos obsoletos (por ej. “Te hice un favor y ahora me debes toda tu vida”). En fin, digamos que está aflorando lo que debe ser resuelto o se están disolviendo esos contratos que ponen en desventaja a una de las dos partes. Nos estamos liberando algunos y otros están sujetándose tanto como puedan a sus antiguos hábitos de manipulación y control. Otros están aferrados a sus traumas emocionales de la infancia y solo recuerdan los momentos de amargura y tristeza, descartando los momentos agradables y felices que vivieron de niños. Algunas personas viven prisioneras del dinero, si no tienen se agobian al grado de manipular a otros que tienen menos para lograr sus propósitos. Y resulta que ya nos estamos dando cuenta de todos los juegos de manipulación y poder. La agresividad pasiva es violencia tanto como la activa. Hacerse víctima es agresividad pasiva y muchos hombres utilizan estas tácticas porque no saben cómo enfrentar situaciones emocionales de otra manera. Las mujeres están enojadas y son acusadas de ser manipuladoras y controladoras, pero los hombres también los son, aun aquellos que no lo son abiertamente. Seguimos viviendo en un mundo de hombres, y tanto los padres, como esposos, hijos, jefes, compañeros, hermanos, etc., siguen deseando mantener el control de maneras sutiles. Están perdiendo el control y el poder. Recurren al llanto, las quejas, a dramatizar su situación con el fin de que las hijas, esposas, madres, etc. nos compadezcamos y cedamos.

Caemos una y otra vez en las trampas de los demás, pero ya nos estamos dando cuenta de estos juegos. Así que en lugar de pelear ¿por qué no mejor conciliar? ¿Será posible perdonar y comenzar nuevamente sin resentimientos ni dolor añejo? Si alguna persona te ha estado diciendo que ya no podrás conseguir un empleo por tu edad y te ofrece trabajo con ella, es manipulación. Si alguien te dice que no tiene dinero y te pide le pagues, y después te das cuenta que si tenía dinero, caíste en su chantaje emocional. Si alguien solo recuerda lo triste y negativo de su infancia o su vida juntos, está descartando lo positivo. Si una amiga contradice todo lo que dices, está compitiendo contigo. Si un hombre te exige un regalo, su amor es mercantilista. Cuando alguien recrimina a otro que no ha sido compensado por su ayuda o favores, está manipulando.

Es el tiempo de liberarnos de yugos impuestos y autoimpuestos. Libérate.     

miércoles, 5 de septiembre de 2012

sábado, 25 de agosto de 2012

LA VIDA ES COMO ES… NO COMO QUEREMOS QUE SEA


Por Bertha García Vasconcelos


La vida es como es… no como queremos que sea. Muchas veces hemos leído y escuchado esta frase, pero, ¿realmente comprendemos su profundo significado? Últimamente he escuchado a mi madre decir con frecuencia: “Nosotros nos adaptamos a la vida, no la vida a nosotros.” Cuánta razón tiene, los años nos dan sabiduría si aprendemos de nuestras experiencias.

En mi trabajo personal y profesional, cuando se trata de mejorar la economía, las relaciones interpersonales o el bienestar emocional, indudablemente surgen a la superficie las creencias erróneas que hacen que interpretemos el mundo desde nuestra muy particular individualidad. Estas son fácilmente reconocibles por el despliegue elocuente de nuestras distorsiones del pensamiento preferidas:

1.      Adivinar el futuro más obscuro que podamos imaginar.
2.      Leer la mente perversa de las personas.
3.      Creer que los demás nos deben un trato especial que fomenta la actitud de sentirse víctima.
4.      El perfeccionismo tirano que alimenta nuestras compulsiones y obsesividad.
5.      El todo o nada que danza con la evitación en una parodia que enfatiza el decirse “si no puedo tenerlo todo mejor no tengo nada.”
                  
De solo pensar en la lucha incansable contra la vida que los seres humanos mantenemos todos los días, ya me siento exhausta. Esa lucha inútil que equivale al querer “controlar” todo. “Controladora” es la palabra que describe esa manera que ahora detestamos de querer que las personas, cosas y sucesos sean como nosotros queremos. Codependencia y controlar son casi sinónimos en una sociedad absurda, nacida de un patriarcado delirante a punto de extinguirse aunque aun se niega a admitir su fatal destino: su temido deceso.

Dentro de la cultura del narcisismo, brilla una chispa de esperanza y crece como una pequeña planta en un terreno desértico, una nueva cultura que persigue nuevos valores de equidad, de ser más humanos, de proteger el ambiente, de erradicar lo que ya vimos que no funcionó, como la corrupción, la violencia o las adicciones que asesinan lentamente a nuestros jóvenes y ahora a los niños también. Se acaba la individualidad narcisista, donde Yo se convierte en Nosotros. Pensar en los demás y sentir emociones son ya una necesidad en el comportamiento humano. Por muchos años, no sentimos, por muchos años poco importaron los demás. Si el 75% de la población mundial tiene hambre no importaba. Fuimos indiferentes ante el genocidio, la violencia de género y la trata de personas cobran vidas diariamente que vemos reflejado en cifras alarmantes en incremento, pero ahora si nos conmueven.

Y aun así, en este mundo que parece inhumano, la mejor actitud es aceptar que la vida es como es, que las personas que amamos son como son, que somos como somos, porque el aceptarlo la sombra propia y de los demás pierden la fuerza que nos impiden ser felices al dejar de luchar contra nosotros  mismos. Entonces elijo mirar hacia lo que puedo controlar: Yo mismo.

Cuando renuncio y permito ser a la vida y a los demás, y me permito ser yo misma, disfruto lo que es, sin pensar en lo que podría ser o debiera ser.    

sábado, 28 de julio de 2012

jueves, 19 de julio de 2012

POR FAVOR, YA DEJE DE SUBESTIMARSE


Por Bertha García Vasconcelos

Es tan común, pero tan difícil darse cuenta que usted se está devaluando. Las mujeres nos subestimamos con mayor frecuencia que los hombres, y esto se debe a que durante generaciones las mujeres no fueron consideradas iguales a los hombres en capacidades, oportunidades y fines. La mujer fue educada para casarse y tener hijos, así que para muchas mujeres ese ideal se introyectó y se lo creyeron, aun en el siglo XXI, por lo que de no llenar ese ideal en sus mentes, se pueden sentir desdichadas y de menor valía.

Una mujer se pone en riesgo cuando ha sufrido una pérdida y está en duelo. Podría establecer una relación dañina o tormentosa con el hombre o mujer equivocados porque se encuentra vulnerable emocionalmente, pero lo más seguro es que ella en su necesidad afectiva no se da cuenta que se está aventando a un abismo del cual saldrá muy raspada y herida. 

La mayoría de las mujeres no aprendimos a cuidarnos. Me refiero a cuidar su salud física, mental y emocional, a procurarse una vida satisfactoria, aun sin una pareja. Las emociones en las mujeres pueden ser turbulentas por diferentes motivos: aprendizaje, hormonales, bioquímicos, genéticos, rumiar el pasado, pensamientos obsesivos autodestructivos y destructivos, adivinar el futuro, generalizaciones, catastrofizar, dramatizar, etc. Y se expone a sí misma para sufrir de depresión, trastornos de ansiedad, emociones intensas como el resentimiento y el odio que son manifestaciones del enojo, que la llevan a padecer de enfermedades cardíacas, digestivas o cáncer.

FORMAS EN QUE LAS MUJERES SE SUBESTIMAN

Las mujeres se subestiman y devalúan a sí mismas porque no se sienten merecedoras ni capaces de forjarse su felicidad ellas mismas. Se les dificulta relacionar sus logros con sus propios esfuerzos. Se sienten como víctimas de las circunstancias de la vida sobre las cuales creen no tener poder alguno.

Ejemplos de situaciones en las que se podría estar subestimando:

1.     Estableciendo una relación con un hombre sin conocerlo realmente, infiel, aprovechado (en lo material y económico), abusivo (verbal, emocional o físicamente), etc.
2.     Quedarse en situaciones que la hacen sentir devaluada, sea cual sea, sin buscar alternativas que mejoren su vida.
3.     No poner límites en sus relaciones de forma asertiva, sino que actúa de manera  agresiva, pasiva o agresiva-pasiva.
4.     Se deja consumir por sus emociones intensas con una gran resistencia a cambiar los pensamientos que las generaron. Es una forma de autocastigo o masoquismo.
5.     Se siente culpable y/o culpa a los demás de su desdicha.
6.     La culpa genera autocastigo, por lo que se autosabotea, una y otra vez. Deja de hacer cosas para sí misma por que actúa desde la culpabilidad.
7.     Siente que puede sola, que usted tiene la razón siempre, quiere que los demás hagan las cosas como usted quiere y a la hora que quiere; la arrogancia y soberbia es signo de baja autoestima.
8.     Si padece de depresión o algún trastorno de personalidad, es probable que su percepción de valía personal se halle deformada y sienta poca confianza en sí misma para darle la vuelta a una situación para su bien o lograr su felicidad.
9.     Es codependiente; tiene una gran necesidad de controlar a los demás. Establece con sus hijos, pareja o familia vínculos afectivos enfermizos.

En fin, son muchos los ejemplos de ocasiones en las cuales las mujeres nos subestimamos y nos autodevaluamos.

Si usted se está subestimando y se está lastimando a sí misma de alguna manera sin que pueda hacer nada al respecto por más que lo ha intentado, busque ayuda profesional de inmediato con un psicoterapeuta calificado. Atrévase a ser feliz. ¡Lo merece!

domingo, 15 de julio de 2012

SER FIEL A SI MISMA


Por Bertha García Vasconcelos


Definitivamente no es nada fácil ser fiel a sí misma. ¿Por qué? Porque como mujeres hemos sido condicionadas a depender más del afecto y la aprobación social y familiar, además que, por lo general las mujeres somos más empáticas y nos preocupamos más por la unión de la familia.

Durante muchos años he tomado algunas decisiones por quedar bien, para complacer a algún ser querido o cuidando de no herir susceptibilidades. Cuando miro hacia atrás puedo contar cada una de esas decisiones, que al no haberlas consultado con mi corazón, he tenido que dar marcha atrás cuando me doy cuenta que me he herido a mí misma. Es como clavarse un puñal por la espalda, porque representa una traición a una misma. Y lo peor es que nadie nos obligó a tomar esas decisiones.

Si bien en ocasiones es importante tomar en consideración a los demás, en otras situaciones es fundamental preguntarse a sí misma antes de tomar una decisión relevante. ¿Quiero? ¿Lo deseo? ¿Voy a estar bien con esa decisión a mediano o largo plazo?

¡Qué difícil es deshacer lo que iniciamos sin convencimiento! No se lamente. Es preciso enfrentar la situación porque no somos felices. Es necesario asumir las consecuencias de nuestra decisión de cerrar un círculo para abrir otro. Continuar con la farsa es traicionarse a sí misma. Es no ser honesta con una misma, no ser auténtica. ¡Qué precio tan grande se paga por no haber enfrentado a tiempo la “posible” reacción de la madre, la pareja o del hijo!

La libertad de elección es la última libertad del ser humano. La próxima ocasión que necesite tomar una decisión respecto a sus sueños, proyectos y metas, pregúntese a sí misma después de un análisis racional; consulte a su corazón si eso es lo que realmente desea hacer o se está sintiendo obligada por alguna razón. Usted es la única que necesita estar convencida.

Si tomó una decisión para complacer a otros, no se odie. Haga un plan de acción que la lleve al lugar donde deseaba o desea llegar. Aun es tiempo. Comience de nuevo. Afortunadamente cada día nos brinda una nueva oportunidad para recomenzar. Asuma sin temor las consecuencias afectivas, económicas, etc. de rectificar. No pierda más tiempo…    


Imagen: Isabel Allende, una mujer auténtica