miércoles, 5 de septiembre de 2012
sábado, 25 de agosto de 2012
LA VIDA ES COMO ES… NO COMO QUEREMOS QUE SEA
Por Bertha García Vasconcelos
La vida es como es… no como queremos que sea. Muchas veces hemos leído y escuchado esta frase, pero, ¿realmente comprendemos su profundo significado? Últimamente he escuchado a mi madre decir con frecuencia: “Nosotros nos adaptamos a la vida, no la vida a nosotros.” Cuánta razón tiene, los años nos dan sabiduría si aprendemos de nuestras experiencias.
En mi trabajo personal y profesional, cuando se trata de mejorar la economía, las relaciones interpersonales o el bienestar emocional, indudablemente surgen a la superficie las creencias erróneas que hacen que interpretemos el mundo desde nuestra muy particular individualidad. Estas son fácilmente reconocibles por el despliegue elocuente de nuestras distorsiones del pensamiento preferidas:
1. Adivinar el futuro más obscuro que podamos imaginar.
2. Leer la mente perversa de las personas.
3. Creer que los demás nos deben un trato especial que fomenta la actitud de sentirse víctima.
4. El perfeccionismo tirano que alimenta nuestras compulsiones y obsesividad.
5. El todo o nada que danza con la evitación en una parodia que enfatiza el decirse “si no puedo tenerlo todo mejor no tengo nada.”
De solo pensar en la lucha incansable contra la vida que los seres humanos mantenemos todos los días, ya me siento exhausta. Esa lucha inútil que equivale al querer “controlar” todo. “Controladora” es la palabra que describe esa manera que ahora detestamos de querer que las personas, cosas y sucesos sean como nosotros queremos. Codependencia y controlar son casi sinónimos en una sociedad absurda, nacida de un patriarcado delirante a punto de extinguirse aunque aun se niega a admitir su fatal destino: su temido deceso.
Dentro de la cultura del narcisismo, brilla una chispa de esperanza y crece como una pequeña planta en un terreno desértico, una nueva cultura que persigue nuevos valores de equidad, de ser más humanos, de proteger el ambiente, de erradicar lo que ya vimos que no funcionó, como la corrupción, la violencia o las adicciones que asesinan lentamente a nuestros jóvenes y ahora a los niños también. Se acaba la individualidad narcisista, donde Yo se convierte en Nosotros. Pensar en los demás y sentir emociones son ya una necesidad en el comportamiento humano. Por muchos años, no sentimos, por muchos años poco importaron los demás. Si el 75% de la población mundial tiene hambre no importaba. Fuimos indiferentes ante el genocidio, la violencia de género y la trata de personas cobran vidas diariamente que vemos reflejado en cifras alarmantes en incremento, pero ahora si nos conmueven.
Y aun así, en este mundo que parece inhumano, la mejor actitud es aceptar que la vida es como es, que las personas que amamos son como son, que somos como somos, porque el aceptarlo la sombra propia y de los demás pierden la fuerza que nos impiden ser felices al dejar de luchar contra nosotros mismos. Entonces elijo mirar hacia lo que puedo controlar: Yo mismo.
Cuando renuncio y permito ser a la vida y a los demás, y me permito ser yo misma, disfruto lo que es, sin pensar en lo que podría ser o debiera ser.
sábado, 28 de julio de 2012
jueves, 19 de julio de 2012
POR FAVOR, YA DEJE DE SUBESTIMARSE
Por Bertha García Vasconcelos
Es tan común, pero tan difícil darse cuenta que usted se está devaluando. Las mujeres nos subestimamos con mayor frecuencia que los hombres, y esto se debe a que durante generaciones las mujeres no fueron consideradas iguales a los hombres en capacidades, oportunidades y fines. La mujer fue educada para casarse y tener hijos, así que para muchas mujeres ese ideal se introyectó y se lo creyeron, aun en el siglo XXI, por lo que de no llenar ese ideal en sus mentes, se pueden sentir desdichadas y de menor valía.
Una mujer se pone en riesgo cuando ha sufrido una pérdida y está en duelo. Podría establecer una relación dañina o tormentosa con el hombre o mujer equivocados porque se encuentra vulnerable emocionalmente, pero lo más seguro es que ella en su necesidad afectiva no se da cuenta que se está aventando a un abismo del cual saldrá muy raspada y herida.
La mayoría de las mujeres no aprendimos a cuidarnos. Me refiero a cuidar su salud física, mental y emocional, a procurarse una vida satisfactoria, aun sin una pareja. Las emociones en las mujeres pueden ser turbulentas por diferentes motivos: aprendizaje, hormonales, bioquímicos, genéticos, rumiar el pasado, pensamientos obsesivos autodestructivos y destructivos, adivinar el futuro, generalizaciones, catastrofizar, dramatizar, etc. Y se expone a sí misma para sufrir de depresión, trastornos de ansiedad, emociones intensas como el resentimiento y el odio que son manifestaciones del enojo, que la llevan a padecer de enfermedades cardíacas, digestivas o cáncer.
FORMAS EN QUE LAS MUJERES SE SUBESTIMAN
Las mujeres se subestiman y devalúan a sí mismas porque no se sienten merecedoras ni capaces de forjarse su felicidad ellas mismas. Se les dificulta relacionar sus logros con sus propios esfuerzos. Se sienten como víctimas de las circunstancias de la vida sobre las cuales creen no tener poder alguno.
Ejemplos de situaciones en las que se podría estar subestimando:
1. Estableciendo una relación con un hombre sin conocerlo realmente, infiel, aprovechado (en lo material y económico), abusivo (verbal, emocional o físicamente), etc.
2. Quedarse en situaciones que la hacen sentir devaluada, sea cual sea, sin buscar alternativas que mejoren su vida.
3. No poner límites en sus relaciones de forma asertiva, sino que actúa de manera agresiva, pasiva o agresiva-pasiva.
4. Se deja consumir por sus emociones intensas con una gran resistencia a cambiar los pensamientos que las generaron. Es una forma de autocastigo o masoquismo.
5. Se siente culpable y/o culpa a los demás de su desdicha.
6. La culpa genera autocastigo, por lo que se autosabotea, una y otra vez. Deja de hacer cosas para sí misma por que actúa desde la culpabilidad.
7. Siente que puede sola, que usted tiene la razón siempre, quiere que los demás hagan las cosas como usted quiere y a la hora que quiere; la arrogancia y soberbia es signo de baja autoestima.
8. Si padece de depresión o algún trastorno de personalidad, es probable que su percepción de valía personal se halle deformada y sienta poca confianza en sí misma para darle la vuelta a una situación para su bien o lograr su felicidad.
9. Es codependiente; tiene una gran necesidad de controlar a los demás. Establece con sus hijos, pareja o familia vínculos afectivos enfermizos.
En fin, son muchos los ejemplos de ocasiones en las cuales las mujeres nos subestimamos y nos autodevaluamos.
Si usted se está subestimando y se está lastimando a sí misma de alguna manera sin que pueda hacer nada al respecto por más que lo ha intentado, busque ayuda profesional de inmediato con un psicoterapeuta calificado. Atrévase a ser feliz. ¡Lo merece!
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domingo, 15 de julio de 2012
SER FIEL A SI MISMA
Por Bertha García Vasconcelos
Definitivamente no es nada fácil ser fiel a sí misma. ¿Por qué? Porque como mujeres hemos sido condicionadas a depender más del afecto y la aprobación social y familiar, además que, por lo general las mujeres somos más empáticas y nos preocupamos más por la unión de la familia.
Durante muchos años he tomado algunas decisiones por quedar bien, para complacer a algún ser querido o cuidando de no herir susceptibilidades. Cuando miro hacia atrás puedo contar cada una de esas decisiones, que al no haberlas consultado con mi corazón, he tenido que dar marcha atrás cuando me doy cuenta que me he herido a mí misma. Es como clavarse un puñal por la espalda, porque representa una traición a una misma. Y lo peor es que nadie nos obligó a tomar esas decisiones.
Si bien en ocasiones es importante tomar en consideración a los demás, en otras situaciones es fundamental preguntarse a sí misma antes de tomar una decisión relevante. ¿Quiero? ¿Lo deseo? ¿Voy a estar bien con esa decisión a mediano o largo plazo?
¡Qué difícil es deshacer lo que iniciamos sin convencimiento! No se lamente. Es preciso enfrentar la situación porque no somos felices. Es necesario asumir las consecuencias de nuestra decisión de cerrar un círculo para abrir otro. Continuar con la farsa es traicionarse a sí misma. Es no ser honesta con una misma, no ser auténtica. ¡Qué precio tan grande se paga por no haber enfrentado a tiempo la “posible” reacción de la madre, la pareja o del hijo!
La libertad de elección es la última libertad del ser humano. La próxima ocasión que necesite tomar una decisión respecto a sus sueños, proyectos y metas, pregúntese a sí misma después de un análisis racional; consulte a su corazón si eso es lo que realmente desea hacer o se está sintiendo obligada por alguna razón. Usted es la única que necesita estar convencida.
Si tomó una decisión para complacer a otros, no se odie. Haga un plan de acción que la lleve al lugar donde deseaba o desea llegar. Aun es tiempo. Comience de nuevo. Afortunadamente cada día nos brinda una nueva oportunidad para recomenzar. Asuma sin temor las consecuencias afectivas, económicas, etc. de rectificar. No pierda más tiempo…
Imagen: Isabel Allende, una mujer auténtica
sábado, 23 de junio de 2012
LLAMADO A LAS MUJERES
POR UNA EQUIDAD DE GÉNERO
Por Bertha García Vasconcelos
El jueves pasado asistí a un coctel ofrecido por Semillas, A. C. donde tuve la fortuna de conocer a muchas mujeres, donatarias, voluntarias, empleadas de Semillas y las becarias quienes reciben los donativos para materializar sus proyectos. Me emocionó mucho conocer a las becarias, como una joven mujer mazahua, Guadalupe García Álvarez, quien trabaja con las mujeres líderes de su comunidad para erradicar la violencia por parte de los hombres hacia las mujeres. El tema más importante, según me dijo, es la autoestima. También conocí a una joven oaxaqueña de 19 años, Berta Martínez, que trabaja con las mujeres de su comunidad en educación sexual. Me llena de esperanza saber que existen muchas más mujeres ayudando a otras mujeres para erradicar la violencia y luchar por la equidad de género.
Como expliqué en un artículo anterior, el patriarcado estableció el dogma de la supremacía del hombre hace ya muchos años. A raíz de la conquista española, se instala el machismo en nuestro país, en donde se sigue enfrentando a los hombres y mujeres mediante una educación tradicional machista y sexista (Roberto Navarro, 2007). Los investigadores coinciden que México es el país en Latinoamérica más afectado por el machismo.
Así las mujeres, desde niñas, llegan a suponer que los hombres son superiores y más aptos para pensar, decidir y ejercer la mayoría de las profesiones (Roberto Navarro, 2007), lo cual es preocupante para un país en el siglo XXI.
Las mujeres comenzaron una transformación social en los años setenta que se considera el único movimiento social que realmente ha cambiado a la sociedad. Así la equidad de género es una lucha que inició hace muchos años y que necesitamos impulsar en nuestro país de manera urgente. Ya no podemos esperar. Continuar con la educación de sometimiento y supremacía del hombre en los hogares, instituciones y medios de comunicación solamente nos hace retroceder.
Otro aspecto que se deriva del patriarcado es la Cultura de Narcisismo que prevalece en la sociedad actual y cada vez de manera más aguda. Existen narcisistas en los hogares (en la mayoría los padres), pero también lo son líderes, actores, artistas, directores de empresas. Los narcisistas carecen de empatía, si las personas no hacen lo que quieren hacen un berrinche o atacan con el llamado “insulto narcisista” que semeja un cuchillo afilado que hiere profundamente a la víctima, lo que él dice es lo que es, pobre de aquel que se atreve a contradecirlo. Los narcisistas ejercen violencia emocional, verbal y/o física en sus parejas e hijos, quienes solamente son una extensión de ellos. Así diseñan sus vidas y aquél hijo o hija que decide hacer su propia vida y tomar sus propias decisiones es considerado un traidor. Como podrá imaginar, las mujeres y hombres machistas poseen acentuados rasgos narcisistas, aunque existen narcisistas en todo el mundo.
Semillas, A. C. y la Fundación Origen son organizaciones de mujeres que ayudan a otras mujeres y han sido pioneras en la lucha por una equidad de género. Esto es lo que se espera de nosotras, que las mujeres apoyemos a las mujeres y dejemos de ser enemigas, traicionarnos o juzgarnos. Poseemos un poder femenino que es una gran fuerza que está transformando el mundo y así debe continuar.
¿Qué sucedería si la próxima ocasión en que va a criticar a una mujer lo piensa mejor y empatiza con ella?
Lecturas recomendadas:
Cuando Amo Demasiado, Roberto Navarro
Violencia Masculina en el Hogar, Ramírez Hernández
Freeing Yourself from the Narcisstic in your Life, Linda Martinez-Lewi
La Cultura del Vacío, Gilles Lipovetsky
Trapped in The Mirror, Elan Gomb
Ya no Seas Codependiente, Melody Beattie
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lunes, 18 de junio de 2012
LAS MUJERES PENSAMOS DIFERENTE
Soy apolítica, no me gusta la política ni se nada de ésta ni la entiendo, pero creo en las mujeres y reconozco el talento cuando lo veo. Independientemente de su visión política o de partido, creo que no podemos minimizar la relevancia que tiene para un país machista por excelencia que en el 2012 vivimos un hecho histórico de contar con una candidata mujer para la Presidencia en uno de los partidos políticos más importantes de México, así como contar con tres (no una o ninguna) brillantes y poderosas candidatas mujeres para el gobierno del D.F.
Fueron mujeres que nos antecedieron, incluyendo a nuestras abuelas, bisabuelas y tías, quienes comenzaron a darle un nuevo rumbo al mundo y a la humanidad. Siempre he apoyado a todas las personas valientes, hombres y mujeres, que se han enfrentado a situaciones difíciles e inesperadas, que luchan para erradicar la inequidad, la injusticia o la cruel bestialidad y violencia de los delincuentes y asesinos psicópatas cuyas almas residen en la obscuridad.
El ser promujer no significa estar en contra del hombre, al contrario, es ser proequidad de género. Muchos hombres están a favor de crear una nueva masculinidad que erradique el aprendizaje social de la violencia y las mujeres en un esfuerzo conjunto con ellos lograremos ser una mejor humanidad.
No cabe duda. Las mujeres hacemos las cosas diferentes porque pensamos diferente. No necesitamos seguir los métodos hostiles y violentos del patriarcado. Está demostrado. Hay menos mujeres en las cárceles que hombres, y muchas de ellas están ahí por defenderse o para salvar su vida. Solamente el 15% de los homicidios son realizados por mujeres. Somos más pacíficas. Nuestra manera es a través de círculos de mujeres desde la antigüedad. Con una sonrisa podemos afirmarnos, con determinación nos lanzamos a lograr lo que deseamos y nos proponemos. La energía femenina es más suave pero no menos poderosa y de gran fortaleza. Basta con recordar la gestación y el parto.
Se acabó el patriarcado aunque todavía no se quiere dar cuenta que está "muerto." Demos paso a la Era de la Equidad de Género. Trabajemos unidas.
¡Mujeres, es nuestro tiempo!
¡Mujeres, es nuestro tiempo!
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